Viernes 22 de Enero de 2021

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29 de diciembre de 2019

Dos futbolistas de Huracán son acusados de violación

Violencia contra la mujer en el mundo del fútbol. Hilo de Twitter de Angela Lerena.

 

 

 

Hace 10 años, a partir de una nota que Osvaldo Bazan me encargó para Crítica, investigo y reflexiono sobre cómo son educados los futbolistas en el vínculo con el sexo y las mujeres. ¿Por qué hay tantos casos de violencia? ¿Por qué hay dos detenidos y otro condenado por violación?
Los futbolistas provienen muchas veces, de pueblos, de poblaciones rurales de pocos habitantes. Muchas otras veces, vienen de sectores sociales vulnerables. Es muy habitual que crezcan, desde muy chicos, en pensiones. La educación -incluida la sexual- queda a cargo de los clubes.
¿Están los clubes preparados para brindar educación sexual a sus niños y adolescentes futbolistas? A veces, un poco más; otras, un poco menos. Es común que en inferiores les den preservativos y charlas sobre embarazo y enfermedades de transmisión sexual. No todos lo hacen.
Los técnicos de inferiores cuentan que, desde muy chicos, enfrentan la problemática "chicas que van a enganchar jugadores". Hay machismo en esa caracterización, claro, pero, según cuentan los DTs, han visto padres empujando chicas para que se acerquen en plan seducción.
Los futbolistas reciben, desde muy jóvenes, propuestas de mujeres. Reciben fotos íntimas, invitaciones. Cuanto más futuro parezca tener el pibe, más seductor para representantes, sponsors y -también- mujeres. No todos tienen la contención familiar para saber manejarlo.
Las charlas sobre educación sexual que reciben los futbolistas jóvenes suele incluir la advertencia "cuidado porque algunas se embarazan a propósito". Machismo otra vez, sí, pero imposible descartar que una piba sin futuro elija ese camino para progresar. Eso aprenden ellos.
El ambiente del futbol es masculino, androcéntrico y machista. Un niño que crezca en ese ambiente tendrá, muy probablemente, una mirada así. Las mujeres que conocerá en su crecimiento estarán, muchas veces, determinadas por esa mirada. Un círculo vicioso de difícil solución.
¿El machismo en el que son criados los futbolistas jóvenes es excusa para la violencia? No, claro. Pero hay que entender el contexto para buscar una solución. Si las mujeres son objetos, si son descartables, si están "regaladas", sucede lo que vemos.
Los victimarios son víctimas de un sistema que también los pone a ellos en lugar de objetos. Los futbolistas también son utilitarios: muchísima gente depende de que "funcionen" bien. Todas las cabezas del fútbol necesitan deconstruirse y humanizarse para terminar con la violencia
Lo que despertó mi reflexión fue esta nota de Nati Jota. ¿Está vinculada con el fútbol la violación de la que habrían participado dos jugadores de Huracán? Más que la respuesta, me parece importante el debate. 


Nota al pie: caso aparte, la homosexualidad. No hay instancias amigables para que un adolescente que crece dentro del sistema fútbol profesional pueda procesar, aceptar y hacer pública una orientación sexual disidente. Y eso también es violencia.
 

 

 

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